Preguntarse
sobre un concepto suele ser una empresa compleja, ya que nos enfrentamos a una
etiqueta lingüística que puede almacenar variedad de información desde
distintas perspectivas en torno al lenguaje, la historia o según el autor desde
el que se quiera desentrañar determinado termino. En este caso el concepto al
que nos enfrentamos es lo Ominoso término del cual “No hay duda de que
pertenece al orden de lo terrorífico, de lo que excita angustia y horror; y es
igualmente cierto que esta palabra no siempre se usa en un sentido que se pueda
definir de manera tajante” (Freud 219)
Quien nos presenta el concepto, es decir Freud nos aclara que es algo confuso y
que dado diferentes contextos puede aproximarse a cosas distintas. Lo ominoso
se nos presenta así como algo angustio pero a su vez difícil de esclarecer y
complejo de determinar con certeza que es precisamente donde apunta el concepto
que es a algo difícil de determinar que por motivos inconscientes o incluso consientes
dado el caso nos puede generar miedo, un miedo incomodo que nos persigue sin
poder hacerle frente de manera convencional.
Lo
ominoso es un sentimiento que puede ser percibido de distintas maneras lo que provoca
que sea “una dificultad para el estudio de lo ominoso, que diferentes personas
muestran muy diversos grados de sensibilidad ante esta cualidad de sentimiento”
(Freud 220)
Escoger una cualidad inconsciente del hombre es sin duda un objeto complejo de
estudio sin embargo Freud se empeñara en descubrir patrones comunes que definan
lo Ominoso con mayor o menor éxito. Un aspecto que se puede ligar a lo ominoso
es el de lo familiar entendiendo que “lo ominoso es aquella variedad de lo terrorífico
que se remonta a lo consabido de antiguo, a lo familiar desde hace largo tiempo”
(Freud 220)
Lo familiar puede ser un término ambiguo igual que ominoso pues puede ser
resguardo o amor tanto como miedo o puede recordar experiencias no tan gratas
para ciertas personas, lo ominoso además se puede acercar o alejar a las dos
cosas aunque lo tradicional seria ver lo familiar como lo seguro y lo ominoso
como aquello que te saca de esa seguridad y te presenta situaciones de angustia
e incertidumbre. Ejemplo claro de esta situación lo podemos observar en el
cuento de Hoffmann “El hombre de Arena” donde de una escena doméstica y normal se
desencadenan una serie de hechos terroríficos y angustiosos que perseguirán al
protagonista durante toda su vida. Básicamente lo que ocurre es que el abogado
Coppelius que ayudaba al padre del protagonista en su trabajo, sin embargo, el
niño produce un nexo entre esta persona que no le caía nada en gracia y veía
una siniestra relación entre ese sujeto y el cuento del hombre de arena que le
contaron desde pequeño que consistía básicamente en que si no te quedas dormido
a la hora que corresponde vendrá este ente a echarte tierra en los ojos. La
visión del hombre de arena persigue a Nataniel durante su vida pues luego lo
relaciona con otro personaje del relato, que le venderá unos lentes con los que
el empezará a ver al autómata Olimpia es a través de ellos que comienza la
incertidumbre tanto para el lector como para Nataniel.
Desde
lo estructural también es interesante como la palabra presenta múltiples posibilidades
e incluso con su antónimo según el contexto pueden significar lo mismo. Freud
escribe la palabra en alemán “La palabra […] <<unheimlich>> es, evidentemente, lo opuesto de <<heimlich>> {<<intimo>>},
<<heimlich>>
{<<domestico>>}, <<vertraut>>
{<<familiar>>}; y puede inferirse que es algo terrorífico justamente
porque no es consabido {bekaunt} ni familiar” (Freud 220) Algo puede volverse fácilmente (mas no
necesariamente) ominoso en cuanto se salga de lo íntimo y de lo conocido volviéndose una experiencia novedosa que
escapa a lo que habitualmente no es familiar. Es decir el hombre al ser sacado
de lo que habitualmente le es conocido puede desorientarse “Lo ominoso seria
siempre, en verdad, algo dentro de lo cual no se orienta, por así decir.
Mientras mejor se oriente un hombre dentro de su medio más difícilmente recibirá
de las cosas o sucesos que hay en él la impresión de lo ominoso” (Freud 221) Lo ominoso no solo
es lo no familiar si no que todo aquello que podría desorientarnos y ponernos
en una situación de incertidumbre.
Los
términos aunque opuestos pueden significar en distintas lenguas y en distintos
contextos cosas muy diversas, aun así podríamos plantearnos definir heimlich como: Confiable, propio de la
entrañable intimidad del terruño; el bienestar de una satisfacción sosegada,
etc, una calma placentera y una protección segura, como las que produce la
casa, el recinto cerrado donde se mora (Freud 222)
mientras en el caso de unheimlich podríamos
definirlo como: “Se llama unheimlich a todo lo que estando destinado a
permanecer en el secreto, en lo oculto, (…) ha salido a la luz’ (Schelling)” (Freud 224) Finalmente podríamos
entender que “heimlich es una palabra
que ha desarrollado su significado siguiendo una ambivalencia hasta coincidir
al fin con su opuesto, unheimlich. De
algún modo, unheimlich es una
variedad de heimlich. Unamos este
resultado todavía no bien esclarecido con la definición que Schelling da de lo Unheimlich.” (Freud 226) Lo ominoso se
presenta así difuso desde sus cimientos estructurales desde la lengua y desde
la teoría.
Lo
Ominoso es algo difuso que presenta distintas características y que puede
definirse como algo angustioso que te saca de lo familiar y de lo cotidiano a través
de una experiencia que Freud dirá que te traslada a un miedo de la infancia
reprimido en el inconsciente. Es algo incómodo al generarse desde el inconsciente
muchas veces no sabemos de donde proviene exactamente el miedo pues la
experiencia que lo provoca puede dado el caso ser más o menos evidente. Lo ominoso varía de persona en persona y sin
embargo es común a todos pues todos poseen traumas desde la infancia que
albergan en su inconsciente pero las distintas experiencias aun siendo las
mismas el grado de angustia que provoca puede variar pues los distintos
contextos determinan las distintas formas en las que se puede percibir lo
ominoso.
Bibliografía
Freud, Sigmund. «Lo Ominoso.» Freud, Sigmund. Obras
Completas. Buenos Aires: Amorrortu Editores, 1992. 219-251.



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